
Los descuidos llevan a que el enemigo haya creado, prácticamente, una puerta para sí en la parte frontal de la fortaleza. Los castillos son destruidos y vueltos a construir para detener al enemigo con flechas. Los aldeanos se refugian donde pueden. Se descuidan las labores económicas. Teodorico el Godo ataca. Aprovechan la situación las fuerzas de Teias el Godo (azul) posicionándose en la parte frontal para, una vez más, destruir las defensas que quedan.
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