
Con cuatro elefantes de guerra persas y otras armas de asedio (principalmente lanzapiedras) los persas verdes vuelven a la tierra de la que fueron expulsados con el vivo interés de reconquistarla. Esos elefantes estaban causando estragos en la muralla, debilitándola. Salieron las catafractas a combatirlas pero fueron evadidas y los elefantes se dirigieron a los alabarderos. Éstos ya han derribado dos paquidermos persas y van por los dos restantes. Los leñadores no pasarían más allá del castillo. Cayeron fulminados por las flechas.
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