
Ya ha sido derribado un castillo costero que defendía el extremo noreste. Ahora la mira está puesta en los últimos edificios que resistieron al asedio y embestida por tierra por parte de todos los rivales de Bayaceto. En esta oportunidad acompañan un par de galeones artillados de elite aguamarina; así apoyo a mi aliado, el General Manuel Comneno. No se ven muchos aldeanos sobrevivientes.
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