
Así quedó el centro urbano de Ambrosio luego del bombardeo por medio de lanzapiedras. Un venenoso y solitario escorpión pesado sale en defensa. Unos aldeanos son victimados con bolas de fuego, lanzadas desde los onagros de asedio. Lo que se busca es reducir el coste de espías que por ahora es muy elevado. Algunos habitantes pero otros huyen a reconstruir sus edificios en lugares más seguros. Aún no se ha podido contar la red comercial entre Etelfredo y su aliado. Eso se lograría destruyendo todos los mercados existentes.