
Uno va y otro viene. Aparte de ello hay presencia de paladines al mando de Carlos el Atrevido. Este es uno de los cuatro castillos que Pipino el Breve dejó a los francos amarillos, protegido por murallas y flechas nuestras. Los cuerpos de los defensores, ya sin vida, yacen sobre el pasto. Lo que nos ayuda es que ambos enemigos, de distintos bandos, pelean también entre sí.
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