
Una vez vencida la primera oleada de guerreros, fueron enviados más al ataque. Cuando ya se hallaban al interior del feudo, los constructores de Felipe el Bueno, cubrieron con muralla lo que habíamos derruido. Así que de vuelta al asedio, se llevó arietes cubiertos para que trabajen más velozmente en la demolición completa de la muralla. Los paladines, la fuerza de choque, se ven las caras con arqueros a caballo y caballería ligera.
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