
Las armas de asedio, destructoras, ahora son atacadas. Es la segunda vez que Luís XI les hace algo similar a los francos amarillos. Los lanzapiedras habían dejado la ciudad devastada. Los expedicionarios se hallan diezmados y maltrechos luego de asolar la ciudad de Carlos Martel. Los arqueros a caballo ya están por el exterior de la muralla norte buscando aldeanos para ultimarlos con flechas. En el extremo sur se halla la infantería y caballería.
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