
El centro de la ciudad ha quedado libre de estructuras económicas o militares. El plan ha funcionado como se espera. Era lógico, tratándose de un rival con escasos recursos para plantear una lucha sostenida. Una vez más, las áreas de bosques talados facilitaron la tarea. Ya no queda mucho de Carlos Martel. Ahora los francos amarillos buscan a los aldeanos.
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