jueves, 6 de mayo de 2010

La batalla del General Manuel Comneno


Se ha fijado exclusivamente en Bayaceto. Lo similar es hecho por los dos persas y el sarraceno sobreviviente. Este turco posee una sola reliquia, pero quizás haya un secreto y tácito ensañamiento contra los otomanos para borrarlos del mapa que no conozco. Los lanzapiedras de Bayaceto (azules) responden con fuego a sus similares de los bizantinos del General Manuel Comneno. Un aldeano intenta construir nuevamente los muros caídos para evitar la avalancha de sus enemigos.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Aparecen los primeros elefantes


Causa cierto pavor ver a un par de elefantes de guerra persas pasar por las afueras de la ciudad. Ya previamente había establecido una guardia de alabarderos, los más adecuados para hacerlos frente. Como se ve en la imagen ellos pudieron hacer frente a uno mientras que el otro va camino al campamento maderero. Felizmente, para mis nuestros intereses, no pasó de una alarma ya que fue repelido sin que cause daño.

martes, 4 de mayo de 2010

Saladino dice adiós


No pasó mucho entre el instante de la capitulación del turco Kai Kobad y el más ilustre y respetado de todos los príncipes sarracenos anuncia su retiro de la contienda bélica. Las razones son sencillas: su territorio asignado es muy pequeño y el General Manuel Comneno, el otro bizantino, estuvo hostilizándolo desde un principio en sus fronteras, atacando a su gente, por tierra, y en las aguas, acechando a la flota sarracena y luego atacando edificios desde la comodidad de un mar en dominio suyo. Sinceramente con dos menos habrá menor preocupación; aunque sigo pensando en los elefantes de guerra persas. Mi aliado cuenta con un pequeño número de catafractas que le envié por si las cosas se ponen difíciles.

lunes, 3 de mayo de 2010

Kai Kobad se retira


No ha transcurrido mucho tiempo entre el inicio de la partida y esta primera renuncia. Ni siquiera hubo batallas trascendentales. Kai Kobad es turco y es limítrofe con los persas, algo me dice que lo arrolló una estampida de elefantes de guerra arrasando la ciudad. Será para tener cuidado. Los persas pueden ser una seria amenaza con el arma más resistente y difícil de lidiar entre los participantes de la contienda bélica.

domingo, 2 de mayo de 2010

A las órdenes del General


Mi aliado, el General Manuel Comneno, ha concedido 8700 unidades de recursos a poco de iniciarse la partida; se trata de madera, alimentos, oro y piedra. Pensé que se retiraba. Un aliado más que me dejaba todo el trabajo. Sin embargo sigue expandiéndose y haciendo reconocimiento del territorio. Sus palabras no pueden ser más claras como alentadoras. ¡A machacarlos!

sábado, 1 de mayo de 2010

Bizancio

En esta nueva oportunidad los bizantinos harán frente a las tres civilizaciones con las cuales ha tenido mayor proximidad geográfica e histórica: los persas, los sarracenos y los turcos.

El mapa escogido es el Continental, ya que me parece un fiel reflejo al territorio que ocupó el Imperio Bizantino. La dificultad será la máxima. Los ocho participantes fueron repartidos en cuatro equipos: El primero: Valmont (aguamarina) y el General Manuel Comneno (rojo), quienes serán lideres de los bizantinos. Los integrantes del equipo dos son los persas, Emperador Kavadh (verde) y Sha Rukh (gris). El equipo tres lo forman Califa Yazid (amarillo) y Saladino (naranja), ambos son sarracenos. El último equipo, el cuatro, lo componen los turcos, Bayaceto (azul) y Kai Kobad (púrpura).

Entonces, a partir de mañana, la acción.

viernes, 9 de abril de 2010

Descarga de Feudos Francos

Aquí tienen la posibilidad de descargar gratuitamente Feudos Francos, la partida que se ha narrado en las últimas semanas.

Es un archivo de winzip que contiene dos momentos de la partida. El primero, al principio, cuando la partida era favorable para el enemigo; y luego, un segundo instante, en el que todo marchaba a favor de la victoria. Además de ello, el archivo contiene capturas de imagen de las estadísticas de la partida una vez concluida; quedan como un testimonio más de la victoria obtenida.

Para descargar la partida, sigan este vínculo.

jueves, 8 de abril de 2010

Feudos Francos. Balance Final

Si bien ya había tenido un par de partidas previas en el mapa de Selva Negra (partidas que jugué en épocas anteriores a las que se registran en el blog) no me resultaba muy familiarizado con el desenvolvimiento particular de los participantes en las circunstancias que ofrece.

La primera de ellas es que la gran parte del territorio está dominaba por extensivas áreas de bosques, con uno grande en el centro prácticamente para el uso de los ocho contendientes. Entre los que formaban parte de un solo equipo se había creado un camino, algo dañado, que unía ambos feudos; al mismo tiempo que servía de vía para encontrar a los rivales. Particularmente, entre los francos amarillos y Pipino el Breve la calzada sirvió para los viajes de las caravanas comerciales entre mercados. Aparte de esto, entre feudos enemigos había una breve tierra de nadie, muchas veces con vitales recursos, que los separaban.

En el nivel de dificultad máxima parece que la consigna de todos los enemigos, dirigidos por el sistema, se trata de eliminar al aliado del jugador humano. Una vez logrado, el resto cae como vendaval sobre el superviviente. En ese caso el aliado está allí para permitirte prosperar el tiempo que él resiste los embates de los rivales. Hay que ayudarlo en algunos casos. Lamentablemente, el desarrollo económico y urbano no permite fácilmente que eso suceda. A lo mucho se puede enviar una partida de caballería, pero ellos —a la larga— terminan por perder la vida. Una razón más para el fracaso de una iniciativa de apoyo firme y constante al aliado es que no se puede tener la atención en dos lugares al mismo tiempo. La computadora lo hace, pero ella es computadora. ¿Y nosotros? Pues sólo queda derrotarla con ingenio.

Si tuviera que decir qué cosa me han dejado los grandes hombres del pasado como legado, que me haya sido útil en algún momento, debería recurrir a una ironía. Pipino el Breve, mi aliado, a la hora de retirarse de la contienda bélica me dejó un feudo de regalo, con recursos por explotar incluidos… y además cuatro castillos y murallas para seguir peleando hasta lograr la victoria. Todo fue sumamente útil, ya que el ex feudo de Pipino el Breve se convirtió en un campo de batalla donde esperaba a los enemigos para caer por flechas o por la espada. Como también, en momentos más tardíos, sirvió como base militar. Los castillos, tanto en los míos como en los dejados en “herencia”, devinieron hacia el final en hospitales de campaña para la recuperación de las unidades heridas; o bien, para que los aldeanos desempleados colaboren en la guerra mejorando la fuerza de ataque de los castillos. ¡Estuvieron empleados como arqueros! Lastimosamente no pude mantener todos los castillos hasta el final. De aquéllos entregados sólo permanecieron en dos. Ambos fueron perdidos en un solo momento: cuando los francos amarillos se fueron de campaña contra Rey Felipe I, en una de las tantas ofensivas que luego determinaron su derrota.

Una gran embestida contra Pipino el Breve determinó su caída. En ella se juntaron enemigos y enemigos entre sí con el fin de sacarlo del juego. Carlos el Atrevido y Carlos Martel le dieron la estocada final. De ahí los otros seis restantes fueron derrotados por el acero de los francos amarillos. En realidad el primero que cayó fue acaso el más memorable y venerable de todos los francos de la Edad Media, Carlomagno. Es muy curiosa la forma en que fue derrotado. La primera exploración a su tierra lo encontró en una situación incipiente. El centro urbano, unas cuantas torres, la misma cantidad de leñadores y ninguna unidad militar. El feudo de Carlomagno no se había desarrollado al par de los demás.

El siguiente en ser eliminado fue Pipino el Breve, pero de él ya se habló. Ahora era turno de Rey Felipe I. Había que conseguir más reliquias, y él era poseedor de una. El flujo de oro debía aumentar como medida de precaución. Atacarlo supuso la inversión en cinco expediciones, aproximadamente, hasta hacerlo caer. La distancia que los guerreros debían viajar era larga, de extremo a extremo, y peligrosa. Una esquina del feudo de Carlos Martel, defendida con tres castillos, era una amenaza. Incluso el monje que recogió la reliquia alcanzó las tierras del Rey Felipe I herido, pero vivo.

Transcurrió un lapso, tomándonos una pausa para reorganizarnos y estudiar al rival, el siguiente fue Felipe el Bueno. Al presentar esta partida, meses atrás, dije que se presentaban “extrañas coincidencias”. Nuestro rival de turno, Felipe el Bueno, padre de Carlos el Atrevido y ambos formaban una sola alianza. Cuando el padre la pasaba realmente mal y su ciudad comenzaba a ser arrasada, Carlos el Atrevido atacó a los francos amarillos invasores haciéndolo, prácticamente, “en el nombre del padre”. Y cuando veía que sus oportunidades de ganar eran escasas armó un ataque de paladines descomunal. Felipe el Bueno ya había quedado fuera de la partida. Así que nuevamente emprendió una acción bélica “en el nombre del padre”. Vencerlo significó el acceso a las dos últimas reliquias en poder del enemigo y con ello el control de todas. Hacer una abertura en mitad de su muralla fue el factor sorpresa para caer sobre el centro de la ciudad.

Antes de atacar a Carlos el Atrevido le tocó el turno de Carlos Martel, quien al igual que Luís XI sufrió un mismo ardid. Disponían de pocas tropas; de seguro que las habían perdido luchando contra otros, no hay otra posibilidad. Los bosques que protegían parte de sus ciudades, como barrera natural, habían sido talados por completo y representaban una puerta abierta para los francos amarillos. La expedición fue dividida en dos cuerpos. Uno se encargó de destruir los edificios exteriores de la ciudad, ubicados frente a la entrada principal; con ello el poco ejército que les quedaba mordía la carnada saliendo a luchar. El segundo cuerpo aprovechaba la ciudad desprotegida atacando los principales edificios militares como los que producen unidades; o los defensivos como los castillos que con sus flechas dificultan la lucha en las calles. Destruidos representaban un acceso rápido a la victoria. Como dije líneas arriba: es cuestión de usar el ingenio.

miércoles, 7 de abril de 2010

Luís XI concede la victoria


El cuerpo ensangrentado de la última aldeana, quien inútilmente intentó huir. La furia de los francos amarillos hasta el desenlace victorioso. Los paladines atacando el mercado y los arqueros a caballo contra una casa en llamas. Los escombros de otras de ellas en una ciudad despoblada sin aldeanos ni soldados. También torres de vigilancia que aún quedan, pero sin ser mayor impedimento para avanzar. Luís XI no da para más y oficializa su derrota.

martes, 6 de abril de 2010

La aldeana que huye


Es la última con vida. Huyó cuando los otros aldeanos fueron victimados, pero ya no tiene a dónde ir. Al tiempo que trata evadirse de los paladines, los arqueros a caballo le apuntan con sus flechas. El fuego de los lanzapiedras cae sobre las casas y los antiguos campos de cultivo. En la imagen hay un mercado que ya no es más útil pues no puede transferir recursos a su antiguo aliado ya rendido.

lunes, 5 de abril de 2010

Rumbo a la victoria


Con un jabalí de impasible espectador y los lanzapiedras atacan a todo lo que se halle a 360 grados de ellos, un grupo de aldeanos grises han sido victimados por obra de hachas y flechas. Son los últimos instantes de Luís XI en esta contienda. Casi la mitad de la ciudad ha sido destruida. No quedan más que unos cuantos de los edificios económicos.

domingo, 4 de abril de 2010

Arqueros a caballo


Al mismo tiempo que los proyectiles de los lanzapiedras impactan en el último centro urbano gris, los arqueros a caballo amarillos ponen la mira en los aldeanos que lo rodean. Desorientados y desocupados, apenas fueron atacados se refugiaron en el centro urbano. Ya no hay muchos edificios militares que contrarresten el avance de los invasores.

sábado, 3 de abril de 2010

Torre y castillo derrumbados


Colocar un ariete cubierto o un ariete de asedio entre dos estructuras conduce a que ambas sean afectadas; mejor aún si dentro de ellos llevan infantería. Cualquiera que lo intente notará que ambos edificios empiezan a incendiarse y se destruyen en menor tiempo de lo habitual. Los escombros retratados en la imagen corresponden a un castillo y una torre. Posteriormente los aldeanos fueron ultimados por las flechas de los arqueros a caballo amarillos y fueron presas de caza de los paladines.

viernes, 2 de abril de 2010

Establo en llamas


¡Funcionó como se esperaba! Sólo restan la infraestructura defensiva y económica, como también los aldeanos. El centro urbano ya ha caído víctima de los bombardeos con lanzapiedras. En el otro lado, los arietes cubiertos embisten contra las paredes de un castillo y una torre de vigilancia. Ambos contingentes se van cerrando, hacia un punto en común, como si formaran los lados de un triángulo que van a unirse en el vértice superior.

jueves, 1 de abril de 2010

Luís XI muerde el anzuelo


Como se ve los cañones de asedio, lanzadores de hacha y unos cuantos más empiezan a movilizarse contra la fracción de los francos amarillos que atacan sus edificios. Los paladines serán la fuerza de choque, mientras que los arqueros a caballo van a apoyar con sus flechas. En el otro extremo, separados por un tupido bosque, el otro grupo espera el momento de atacar.

miércoles, 31 de marzo de 2010

A las armas una vez más


Luego de barrer en el territorio de Carlos el Atrevido, dejando casi nada en pie, los francos amarillos han recobrado fuerzas y se lanzan a una nueva aventura militar. El objetivo, Luís XI. La táctica es la misma que contra Carlos Martel: dividir la expedición en dos grupos, el primer grupo se ubica frente a la puerta principal y destruye los edificios exteriores, los guerreros de Luís XI muerden el anzuelo, pues salen a defender. Por el otro lado, el segundo grupo, entrará en la ciudad por una zona desprotegida y logrará arrasar con ella. Finalmente, ambos grupos se unen en uno solo y se acabará todo.

martes, 30 de marzo de 2010

Carlos el Atrevido cae derrotado


Se retira un gran rival. Uno capaz de enviar paladines como si fuesen exploradores; uno que permitió una avalancha de caballería para atacar, que puso a prueba la capacidad de los francos amarillos, que defendió valientemente a Felipe el Bueno, su aliado, y se negó a esperar sencillamente a ser atacado. Es el extremo norte del feudo aguamarina, con sólo un par de torres de vigilancia y escasas construcciones en pie. Los héroes de esta campaña serán enviados, posteriormente, contra Luís XI.

lunes, 29 de marzo de 2010

Se pierden los arietes


Lastimosamente hay que admitir que si bien los arietes son un arma excelente contra los edificios, en especial cuando éstos se hallan muy contiguos, sin embargo, sufren por las flechas y uno que otro soldado enemigo, que pudiera aparecer a hacerles frente para defender la ciudad. Se van desgastando y desgastando hasta caer. Allí en la imagen se ve, precisamente, a dos de ellos. Los arqueros a caballo, cual una partida de francotiradores, se encargan de ultimar a los últimos aldeanos supervivientes.

domingo, 28 de marzo de 2010

Feudo en escombros


Los arietes han aprovechado la fuerza que les da llevar gente dentro de ellos. Los lanzadores de piedra se destacan, principalmente, por ser útiles contra construcciones. Así han hecho posible la destrucción de la infraestructura del enemigo. Ya no quedan muchos aldeanos, pues la gran mayoría de ellos han perecido cuando se asaltó el centro urbano principal.

viernes, 26 de marzo de 2010

Sobre las ruinas del centro urbano


Con la participación de cuatro arietes cubiertos se consigue destruir el centro urbano de Carlos el Atrevido. Los aldeanos, anteriormente guarecidos allí, buscan escapatoria posible para no perecer en manos de lanzadores de piedra, arqueros a caballo, paladines y un solitario piquero. Algunos han caído y el resto no será la excepción. Con las unidades a distancia es una tarea más fácil.

jueves, 25 de marzo de 2010

Las cinco reliquias ¡juntas!


Un único monasterio y cinco reliquias en él. Los monjes leen sus libros, como siempre que están desocupados. Hubieron regresado escoltados por ocho paladines; una acción precavida pues podían aparecer la caballería de Carlos el Atrevido. Ahora el flujo de oro será mayor… y uno piensa ¡cómo no fue así en otras campañas!

miércoles, 24 de marzo de 2010

Nuevo encuentro con Luís XI


Alrededor de los francos amarillos se ve los cuerpos de lanzadores de hacha que han sucumbido en batalla. Es una nueva oportunidad en que nos vemos las caras. Luís XI, inteligentemente, hubiera mandado sus guerreros contra el feudo amarillo ya que no se hallaba con las defensas listas para atacar puesto que la atención esta puesta en otro punto del mapa.

martes, 23 de marzo de 2010

Carlos el Atrevido pierde sus dos reliquias


Ya no las tiene bajo su control. Las aberturas practicadas en las murallas roja y aguamarina sirvieron para ir directamente al monasterio y poder atacarlo. También sirvió para acceder a una posición privilegiada: dar en el blanco de torres de vigilancia y castillos que puedan hostilizar a los invasores o a los monjes que irán por las reliquias en breve. En el borde superior de la imagen se ve un ariete cubierto atacando a una torre.

lunes, 22 de marzo de 2010

A la carga contra Carlos el Atrevido


Una nueva expedición parte de las tierras de los francos amarillos para conquistar otras nuevas. Como se ve se cuenta con lanzapiedras y paladines. Carlos el Atrevido no deja de impresionarme: continúa enviando paladines a defender su feudo. Tiene un gran soporte en las dos reliquias que posee y en el trabajo de sus aldeanos. Hay una doble muralla. La roja, perteneciente a Felipe el Bueno y la otra, aguamarina, perteneciente a Carlos el Atrevido. Hay que perforar ambas para penetrar por sorpresa.

domingo, 21 de marzo de 2010

Todos los caídos


Ya solo queda un par de paladines enemigos sobrevivientes. Cuando cayó el último de los paladines francos nuestros, sus pares dirigidos por Carlos el Atrevido golpearon con sus espadas las paredes de los castillos. No pasó mucho tiempo para que muriesen víctimas de las flechas.

sábado, 20 de marzo de 2010

Gran refriega


Los paladines amarillos retroceden para hacer al enemigo entrar a la ciudad. La pelea es y tiene que ser entre los dos castillos. De esa manera son atacados por las flechas. Como se ve los míos son menos frente al invasor. No sé como terminará esto. Por medidas de precaución los aldeanos están guarecidos en donde han podido encontrar refugio. Estamos casi al límite de población pero muchos de ellos se hallan destacados a otras zonas o se encuentran recuperándose de las heridas que dejan las batallas.

viernes, 19 de marzo de 2010

Duelo de paladines


La imagen es imponente. Nunca antes había visto semejante embestida tan agresiva ni tan numerosa. Previamente hubo unas cuantas escaramuzas antes de esta acción bélica. Paladines amarillos combatieron contra lanzapiedras, cañones de asedio y otros paladines. Pero lo que se aquí rompe esquemas. ¡Han cubierto toda la muralla de caballería pugnando por ingresar al feudo! Lo peor de todo es que mientras Carlos el Atrevido obstaculice la puerta sus lanzapiedras hacen el resto de la tarea, arrojando bolas de fuego sobre los castillos. Los paladines amarillos que salen al encuentro ¿podrán defender la ciudad? Una vez más: “todo lo que le puede dar la posesión de dos reliquias”.

jueves, 18 de marzo de 2010

Peligro en dos frentes


Luís XI y Carlos el Atrevido, los dos últimos combatientes acechan dos zonas distintas del feudo amarillo. El primero se alista para atacar la muralla noroeste; mientras que el defensor de los colores aguamarina ataca la muralla norte de la ciudad de los francos amarillos. Viene con lanzapiedras y un buen número de paladines. Una vez más: “todo lo que le puede dar la posesión de dos reliquias”.

miércoles, 17 de marzo de 2010

El enemigo al descubierto


Hemos pagado por espías. Ya se conoce la localización del monasterio que protege las dos últimas reliquias en manos del rival. Para suerte nuestra, se ubica en las afueras de la ciudad de Carlos el Atrevido. Sin embargo hay algunas torres y el cerco amurallado, aunque también una zona desprotegida, ya que talaron todos los árboles. Tienen un ejército formidable, con cañones de asedio y aldeanos dedicados a las labores agrícolas. Todo lo que le puede dar la posesión de dos reliquias.

martes, 16 de marzo de 2010

Carlos Martel eliminado


Con el último aldeano muerto por una flecha, los centros urbanos destruidos, la aparición de arietes y las aberturas en las murallas para facilitar el futuro tránsito libre, Carlos Martel pierde. La presente victoria no significa el acceso a poseer reliquias, ni tampoco minas de oro u otros recursos. Aunque sí, más allá hacia un rincón se hallan yacimientos auríferos abandonados sabe Dios por quién, si por Rey Felipe I o Carlos Martel. ¿En algún momento habrán peleado por ellos?

lunes, 15 de marzo de 2010

Dos últimos centros urbanos


Los francos amarillos caen sobre los dos últimos centros urbanos en pie, posesiones de Carlos Martel. Ya no queda mucho. Unos arietes cubiertos han llegado de refuerzo y van a participar en lo que haya por destruir. Viendo el coste del pago por espías, ahora sí se ha reducido notablemente y ya no es una cifra de escándalo.

domingo, 14 de marzo de 2010

Luís XI es rechazado


Lamentablemente no se pudo rescatar a todos los lanzapiedras que eran amenazados por los hombres de Luís XI. La solución fue incorporar a los arqueros a caballo, acompañados de paladines (algunos de ellos cayeron) contra lanzadores de hachas y unos cuantos piqueros. La batalla fue ganada.

sábado, 13 de marzo de 2010

Encuentro inesperado


Las armas de asedio, destructoras, ahora son atacadas. Es la segunda vez que Luís XI les hace algo similar a los francos amarillos. Los lanzapiedras habían dejado la ciudad devastada. Los expedicionarios se hallan diezmados y maltrechos luego de asolar la ciudad de Carlos Martel. Los arqueros a caballo ya están por el exterior de la muralla norte buscando aldeanos para ultimarlos con flechas. En el extremo sur se halla la infantería y caballería.

viernes, 12 de marzo de 2010

¡A la torre!


El centro de la ciudad ha quedado libre de estructuras económicas o militares. El plan ha funcionado como se espera. Era lógico, tratándose de un rival con escasos recursos para plantear una lucha sostenida. Una vez más, las áreas de bosques talados facilitaron la tarea. Ya no queda mucho de Carlos Martel. Ahora los francos amarillos buscan a los aldeanos.

jueves, 11 de marzo de 2010

Sobre el taller de maquinarias de asedio


Hay dos proyectiles que surcan el aire con la intensión de impactar en el edificio militar. Un paladín franco amarillo se atreve a incursionar contra el cañón de asedio que planea eliminar los lanzapiedras hostiles. Por su parte, la entrada principal al feudo de Carlos Martel está cubierta de guerreros nuestros.

miércoles, 10 de marzo de 2010

En el otro frente de ataque


Hubo bajas de todas maneras, pero menos que otras ocasiones. Pero lo que sí se consiguió fue eliminar la resistencia del ejército de Carlos Martel y acabar, prácticamente, con las estructuras defensivas. El extremo norte ha sido tomado y desde allí se ataca con lanzapiedras sobre la ciudad. No aparecen muchos aldeanos a simple vista.

martes, 9 de marzo de 2010

Dos castillos


Tal como lo hube supuesto, el camino quedó libre para atacar los dos castillos sin preocupaciones. Únicamente, un cañón de asedio se encarga de salir en defensa. Cuando los castillos sean superados quedará una gran franja de territorio libre. Avanzando por dicha zona se puede alcanzar el otro extremo delimitado por murallas. Luego se puede rodear al centro urbano descendiendo sobre él y hacer que la plaza se rinda.

lunes, 8 de marzo de 2010

Contra Carlos Martel


Ahora empieza la campaña contra Carlos Martel. El ejército invasor fue dividido en dos cuerpos. Uno, frente a la puerta principal, se encargará de ir destruyendo los edificios de recolección que se ubiquen en las afueras de la ciudad. El segundo es el que lleva las armas de asedio. Cuando la parte principal del ejército de los francos verdes se quiera enfrentar al primero de nuestros cuerpos antes mencionados, el cuerpo con las armas de asedio atacará dos castillos que se hallan juntos y nadie defenderá.

domingo, 7 de marzo de 2010

Luís XI asedia


Ahora es Luís XI quien asedia. No ha pasado mucho entre el fin de la campaña anterior, el descanso que los guerreros toman para curar las heridas de guerra y las maquinarias de asedio que requieren ser reparadas. Los francos grises atacan con lanzapiedras y lanzadores de hacha, a la distancia. De cerca ocasionan daño con la caballería ligera, que quiere destruir por sí sola la muralla. Pero un castillo de los francos amarillos defiende bien.

sábado, 6 de marzo de 2010

Felipe el Bueno se retira


Barrido de principio a fin. Lo último que quedó de los francos rojos fueron una casa y un campamento maderero. La última en perecer fue una leñadora. El resto son esqueletos de los suyos previamente victimados. La tropa continúa destruyendo lo ubicado en las afueras de la ciudad de Felipe el Bueno. Los paladines, en esta oportunidad, están para defender a los arqueros a caballo.

viernes, 5 de marzo de 2010

¡A los aldeanos!


Listos los arqueros a caballo. Ellos son ideales para darle a blancos en movimiento, a veces solo deben girar levemente si se quiere que las flechas impacten en el objetivo. Son más letales, contra los aldeanos, que los paladines. A veces muchos de éstos se concentran en un solo objetivo. En cambio, con los arqueros a caballo, o bien en conjunto eliminan un aldeano, de un solo intento; o bien cada uno escoge un blanco propio. La tarea se hace fácil.

jueves, 4 de marzo de 2010

Intenso bombardeo


Con aproximadamente ocho bolas de fuego cayendo sobre un centro urbano incendiado se pone fin a la existencia del último de ellos que Felipe el Bueno pudo erigir. Los aldeanos, desconcertados, ya no saben qué más hacer y permanecen inmóviles. Un paladín ha victimado un agricultor y va por más.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Aparece Luís XI


No es precisamente su aliado. Es más bien su enemigo. Y se pelea con lo que encuentre. Me parece extraño porque para llegar hasta estas tierras en las que se combate, debería haber transitado por la región de Carlos el Atrevido y ellos son suficientes como para pensar que sortearon, exitosamente, los peligros del camino. Es infantería contra caballería sobre el suelo que sostuvo al anterior centro urbano de Felipe el Bueno.

martes, 2 de marzo de 2010

Nuevo centro urbano


Esos son los paladines que huyeron de las flechas del castillo, algo maltrechos. Un proyectil nuestro impacto sobre los cultivos convirtiendo el terreno en un espacio árido. Los paladines arremeten contra los aldeanos, que buscan el centro urbano de reciente creación. Uno de ellos intenta escapar por la puerta hacia el recinto del aliado.

lunes, 1 de marzo de 2010

Incendio en el castillo de Felipe el Bueno


Los paladines amarillos persiguieron a los aldeanos —muchos de ellos leñadores— desde los campos agrícolas hasta que se refugiaron en el castillo de la imagen, que ya no le queda mucho tiempo de supervivencia. Éste castillo es exterior a la ciudad; en el interior de las murallas ya no existe mucho de ella. Se están creando más paladines para enviarlos al ataque como refuerzos.

domingo, 28 de febrero de 2010

Felipe el Bueno responde


No podía quedarse de brazos cruzados viendo como atacan su ciudad. Mientras los lanzapiedras destruyen edificios de relevancia, la tropa debe ir atacando a los aldeanos o guerreros enemigos. Por su parte, un lanzapiedras de Carlos el Atrevido responde a uno de los nuestros. Una vez que se alcance la muralla la expedición hará un giro antihorario para acabar con el resto de la ciudad.

sábado, 27 de febrero de 2010

Nueva contraofensiva de Carlos el Atrevido


Con el centro urbano en ruinas y los aldeanos aún trabajando el campo agrícola, los paladines se enfrascan en la lucha. Carlos el Atrevido es solidario con Felipe el Bueno, su aliado. Un solitario cañón de asedio hace fuego sobre la escaramuza.

viernes, 26 de febrero de 2010

Contraofensiva rechazada


Sobre el pasto yacen los restos de la exigua caballería de Carlos el Atrevido. Cayeron tres de los nuestros. Ahora, el resto de paladines, se alista para irrumpir en el centro de la ciudad; al mismo tiempo que las armas de asedio bombardean el centro urbano para que los aldeanos no se guarezcan allí. Van a arremeter con todo lo que hallen a su paso.

jueves, 25 de febrero de 2010

Carlos el Atrevido sale en defensa


Los lanzapiedras apuntan a un castillo. Felipe el Bueno no tiene mucho con qué defenderse de los francos amarillos. Los paladines enemigos, aunque pocos, han acudido con lo que pueden al llamado de su aliado. La granja arde en llamas, junto al campamento minero. Cuatro lanzadores de hachas se alistan para enfrentar a la infantería rival.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Nueva expedición


Son quince lanzapiedras que aparecen en la imagen. La cifra límite que puede crear un único castillo en un solo turno. Los paladines son de una cifra mayor. El grueso de la tropa se ha desplegado hacia el noreste arrasando todo a su paso. La entrada de la ciudad roja es cuidada por arqueros a caballo. Ellos tienen la puntería puesta en los aldeanos que intenten escapar.
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