viernes, 22 de febrero de 2013

Sigue la lluvia de fuego


Una vez más el intento de los aliados coreanos es evitar que los mineros recolecten oro. Lo bueno de los onagros de asedio coreanos es que también destruyen árboles, a diferencia del onagro simple y la catapulta de trayectoria plana que no pueden. Una manera peculiar de ingresar en una ciudad podría ser destruir el bosque que la protege; sin embargo, una vez conquistada la ciudad, y si en el futuro surgen problemas por la falta de madera, sería algo lamentable.

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