miércoles, 13 de enero de 2010

Carlos el Atrevido surge


Si bien hay una torre protegiendo la entrada, ésta sería destruida por más de ocho paladines enemigos dándole golpes de espada, mientras intente, infructuosamente, dejarlos fuera de combate lanzando una flecha por segundo. Después de estar refugiados en un castillo de Pipino el Breve, los paladines amarillos salen a la batalla cuando son necesarios. Entre los bosques, cuya ruta conduce al feudo amarillo, se erige otro castillo de mi aliado. Allí también se ha destacado un contingente de paladines. Es la única defensa entre el exterior y nuestra tierra.

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