jueves, 10 de enero de 2013

Califa Yazid


Muchas veces en Age of Empires II los aficionados se encuentran con nombres de los líderes bajo cuyo nombre la civilización —aliada o enemiga— aparece en el juego. Más allá de parecer ficción, casi todos los nombres pertenecen a personajes históricos. Con ello el juego se prestigia aún más pues significa el empleo de investigación para su desarrollo.

Aquí, en un breve espacio, se hace un esfuerzo por dar a conocer quiénes fueron ellos y qué hicieron para ganarse un lugar en los libros de historia. Es el turno de Califa Yazid (sarracenos), uno de los participantes de Bizancio, la quinta partida que se relató en Planeta Age.


Califa Yazid (según Age of Empires) o Yazid I (de acuerdo con la historia) fue el segundo califa omeya. Asumió el control de la dinastía tras la muerte de su padre, Muawiyah I, en 680. Su nombre completo fue Yazid ibn Muawiyah ibn Abi Sufyan. Nació el 20 de julio de 647 y la vida le permitió ejercer su rango durante los últimos tres años de su vida hasta morir en 683. Se casó con una hija de Mahoma y su esposa Aisha bint Abi Bakr.

Califa Yazid preguntó a los gobernadores de todas las provincias si serían capaces de hacerle un juramento de lealtad. El necesario juramento fue aceptado por casi todos, pero Husayn ibn Ali (nieto de Mahoma) y Abdullah ibn Zubayr (nieto de Abu Bakr) rechazaron declararle lealtad. Califa Yazid envió a Marwan bin al-Hakam, líder de su ejército, para ayudarlo en esta tarea. Una fuente temprana, registrada por el historiador musulmán Al-Tabari, señala que la única preocupación de Califa Yazid, cuando asumió el poder, era recibir el juramento de lealtad de quienes habían rechazado el acuerdo de su padre de aceptarlo como sucesor. Tiempo atrás, Muawiyah había convocado a los líderes para tal propósito. No obstante, en un principio, Muawiyah había prometido el califato a Husayn ibn Ali.

El interés de Califa Yazid era llevar esa actitud de rechazo hacia un final. Envió un mensaje para su hombre de confianza, Waleed bin Utbah bin Abu Sufyan, gobernador de Medina, que decía: “Captura a Husayn, Abdullah ibn Umar y Abdullah ibn Zubayr para que den el juramento de lealtad. Actúa con fiereza para que ellos no tengan chance de hacer algo sino dar el juramento de lealtad. La paz sea contigo.”

Husayn bin Ali respondió a la convocatoria; pero no lo hizo así Abdullah ibn Zubayr. Cuando aquél se reunió con Waleed y Marwan, fue informado de la muerte de Muawiyah y la ascensión de Califa Yazid. En el momento de ser requerido para expresar su lealtad al nuevo califa, Husayn respondió que dar su juramento en privado sería insuficiente, porque tal cosa tenía que ser pública. Waleed estaba de acuerdo en ese punto, pero Marwan sostenía que Husayn no debería ser suelto hasta que realice el juramento. En este punto Marwan fue sonoramente reprendido por Husayn, quien logró escapar ileso y mantener un grupo de partidarios armados que atacarían si fuera necesario.

Tras el escape de Husayn, Marwan discutió con Waleed argumentando que derramar la sangre de Husayn significaría ser mal visto por Allah en el día de la resurrección. Por su lado, Abdullah ibn Zubayr dejó Medina rumbo a La Meca esa misma noche. Ya por la mañana Waleed envió ochenta jinetes en su búsqueda pero sin acertar a encontrarlo. Husayn también fugó hacia La Meca, poco después, sin haber dado el juramento de lealtad a Califa Yazid.

Husayn ibn Ali y otros importantes musulmanes no sólo desaprobaron el nombramiento de Califa Yazid, sino que lo declararon en contra del espíritu del Islam. Y no sólo eso. El nuevo bando opositor había decidido iniciar una campaña, entre la opinión pública de La Meca, para desprestigiar la nominación del nuevo califa. A pesar del significativo trabajo que desplegaron, Muawiyah murió y Califa Yazid tomó las riendas del gobierno.

Kufa era una importante fortaleza ubicado en el actual Irak. Allí era la capital del califato de Ali y ciudad en la que radicaban sus más fieles seguidores. Husayn ibn Ali recibió misivas procedentes de Kufa en las que Ali le ofrecía su apoyo a cambio de ser reconocido como califa en lugar de Califa Yazid. En el viaje a Kufa recibieron un reporte de que el primo de Husayn ibn Ali había muerto a manos de los hombres de Califa Yazid; además, el pueblo de Kufa había cambiado su lealtad hacia Califa Yazid: ahora los habitantes estaban en contra de Husayn y sus aliados.

Ubayd-Allah ibn Ziyad, gobernador de Basrah, ejecutó a uno de los mensajeros de Husayn y advirtió a los ciudadanos de que no se alzaran en armas. Luego envió un mensaje a Husayn con instrucciones de Califa Yazid el cual decía: “Tú no puedes ir a Kufa ni retornar a La Meca, pero puedes ir a cualquier sitio que quieras.” A pesar de la advertencia, Husayn continuó camino a Kufa, pero durante el trayecto él y muchos miembros de su familia fueron muertos o capturados en la batalla de Karbala. Con la muerte de Husayn ibn Ali, aún quedaron algunos de sus partidarios en La Meca y Medina. Su familia, o lo que restaba de ella, retornó a Medina.

Abdullah ibn Zubayr continuó rechazando dar su juramento de lealtad a Califa Yazid. Él consideraba que se trataba de una usurpación de poder porque no fue elegido de la manera apropiada para ser califa, pues había evitado ser elegido por la shura, una suerte de votación en el mundo islámico. Posteriormente, inició una insurgencia en Heraz y el Tihamah. Califa Yazid envió un ejército contra él en 683 intentado tomar Heraz para concluir la rebelión de Abdullah y tomó Medina tras la sangrienta batalla de Harrah, seguido por la invasión de la región del Tihamah y el asedio de La Meca. Desafortunadamente, murió ese mismo año dando fin a la campaña y dejó a los omeyas al borde de la guerra civil.

Califa Yazid murió a raíz de perder el control de su caballo y nunca se confirmó haberse encontrado sus restos. Murió a la edad de 36 años, luego de regir durante tres años. Dejó el califato en manos de su hijo Muawiyah II, quien decidió no seguir las políticas de su padre porque llevarían a los islámicos a una sangrienta guerra civil; por eso gobernó poco tiempo. Volviendo al Califa Yazid, él  fue enterrado en Damasco. A pesar de que se cree que su tumba no existe, algunos creen que ésta fue colocada en una pequeña calle cerca de la Mezquita Omeya sin que tenga señales que la distingan.

Algunos recuerdan a Califa Yazid como un jefe musulmán justo, noble y eficiente gobernante. Creen, también, que la nominación de su padre era apropiada. Sin embargo, durante su gobierno, los musulmanes sufrieron severas adversidades. En 682 Califa Yazid tuvo que restaurar a Uqba ibn Nafi como gobernador del norte de África. Éste ganó batallas contra los bereberes y los bizantinos. Por su parte, Califa Yazid también enfrentó a los bizantinos, cuando siguió a su padre en varias de las campañas contra Constantinopla. Similarmente a los demás líderes musulmanes que sucedieron a Mahoma, hay quienes creen que Califa Yazid formaba parte de la profecía de Mahoma: ésta decía que los islámicos se expandirían por el mundo a costas de la “Ciudad del César”, es decir, para ese tiempo, el Imperio Romano de Oriente.

Sin embargo, por parte de ciertos académicos islámicos, durante el periodo del Califato Abasida, consideraron a Califa Yazid como un tirano responsable de tres de las mayores atrocidades de la historia islámica: la masacre de Karbala y de la caravana de la familia hashimita de Husayn, el pillaje y saqueo de la ciudad de Medina (hecha por uno de sus generales) y que costó la muerte de 10 000 hombres, mujeres y niños y el asedio de La Meca en el cual Califa Yazid ordenó bombardear el santuario de La Kaaba dañando la venerada piedra que forma parte del complejo. Sus contemporáneos creyeron que la temprana muerte de Califa Yazid fue una respuesta divina a un proceder sacrílego.

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